El Corredor Jarabacoa–Constanza–Valle Nuevo no solo es un santuario natural, sino también un espacio cargado de historia, tradiciones y manifestaciones culturales que han dado forma a la identidad de sus comunidades.
Herencia taína
Las montañas, ríos y cuevas conservan rastros de la presencia taína: nombres ancestrales, rutas de paso, objetos y tradiciones que aún sobreviven en la memoria popular.
Cultura campesina
El trabajo agrícola, las faenas de montaña, el uso de animales de carga, los cultivos tradicionales y la figura del conuquero han definido la vida cotidiana durante siglos.
Costumbres y saberes locales
Refranes de la montaña Tabacos, remedios y medicina tradicional Rituales de siembra y cosecha Artesanía campesina Música típica y fiestas patronales
Arquitectura y espacios comunitarios
Casas de madera, parques centrales, iglesias históricas, caminos reales y espacios donde se reúne la comunidad mantienen vivo el espíritu del pasado.
Memoria histórica
El corredor ha sido escenario de historias de resistencia, movimientos sociales, rutas de tránsito entre el Cibao y el Sur, y procesos que aún marcan la vida dominicana.