
Recolección de semillas nativas durante un muestreo botánico en la Cordillera Central


El Banco de Semillas del Corredor Jarabacoa–Constanza–Valle Nuevo es una iniciativa dedicada a preservar, estudiar y multiplicar la diversidad genética de las especies nativas y endémicas de la Cordillera Central.
Su misión es garantizar que las plantas más valiosas de la región —especies de pino, arbustos de altura, plantas medicinales, flores silvestres y árboles de ribera— continúen existiendo para las próximas generaciones.
Objetivos principales
1. Conservación genética
Recolección de semillas viables de:
Especies nativas Especies endémicas del Caribe Plantas amenazadas o en retroceso Flora representativa de ecosistemas montanos
2. Investigación científica
El banco sirve como recurso para:
Estudios de germinación Adaptación a microclimas Restauración ecológica Evaluación de resistencia a plagas y cambios climáticos
3. Restauración ecológica
Las semillas almacenadas se utilizan en:
Reforestaciones estratégicas Recuperación de cuencas hídricas Restauración de riberas Proyectos de recuperación post-incendios
4. Educación ambiental
Programas con escuelas, universidades y comunidades sobre:
Recolección responsable Limpieza y clasificación de semillas Métodos de germinación Importancia de la diversidad genética
¿Cómo funciona el banco?

Semillas almacenadas bajo condiciones controladas como parte del banco de preservación del corredor.
1. Recolección
Después de cada recolección, las semillas se limpian cuidadosamente para retirar restos de hojas, frutos, tierra y humedad.
Luego se seleccionan manualmente para conservar únicamente las semillas sanas, maduras y viables, garantizando la mejor calidad genética para el banco del corredor.
Hecha en distintos pisos altitudinales del corredor (500–2,500 msnm).
Se documenta cada muestra con coordenadas, altitud, ecosistema y estado de la planta madre.
2. Limpieza y selección
Secado controlado
Las semillas seleccionadas se colocan en bandejas o mallas especiales y se someten a un proceso de secado lento y controlado.
Este paso reduce la humedad interna hasta niveles seguros (generalmente entre 5–8%), lo que evita la presencia de hongos y aumenta la longevidad de las semillas durante el almacenamiento.
El secado se realiza en un ambiente con baja humedad relativa, ventilación constante y sin exposición directa al sol, preservando su integridad genética.
Las semillas pasan por:
Secado Limpieza mecánica Eliminación de semillas no viables Clasificación por especie y lote
3. Almacenamiento
Una vez secadas y clasificadas, las semillas se almacenan en condiciones diseñadas para maximizar su longevidad y mantener su viabilidad genética.
a) Contenedores
Frascos de vidrio herméticos Bolsas trilaminadas de grado científico Tubos criogénicos para especies altamente sensibles
Estos envases evitan la entrada de humedad, oxígeno y plagas.
b) Temperatura
Cada grupo de especies se conserva según su tipo:
Semillas ortodoxas: –20 °C a –25 °C Semillas intermedias: Refrigeración entre 4 °C y 10 °C Semillas recalcitrantes: No pueden congelarse; requieren viveros activos y jardines clonales.
c) Humedad relativa
El banco controla la humedad interna entre 3% y 8%, utilizando gel de sílice u otros desecantes científicos.
d) Registro de lotes
Cada lote incluye:
Código único Fecha de recolección Lugar exacto (coordenadas GPS) Altitud Ecosistema Nombre del colector Cantidad de semillas Pruebas de viabilidad Condiciones de almacenamiento
e) Monitoreo periódico
Las semillas se revisan cada 6–12 meses para:
Determinar su viabilidad Reemplazar desecantes Evaluar condiciones de temperatura y humedad Detectar posibles deterioros
Se conservan en:
Contenedores herméticos Temperaturas controladas Humedad específica según la especie
4. Registro digital
Cada semilla queda documentada en una base de datos con:
Código único Origen geográfico Fecha de recolección Fotografía Estado de viabilidad
Especies prioritarias del banco


Diversidad de semillas nativas recolectadas para preservación genética y estudios de germinación.
Pinus occidentalis (pino criollo) Clusia clusioides Podocarpus aristulatus Weinmannia pinnata Hedyosmum domingense Fucsia triphylla Plantas medicinales tradicionales del corredor Árboles de ribera de los ríos Yaque, Jimenoa y Baiguate
Colaboradores científicos
El Banco de Semillas trabaja en coordinación con:
Jardín Botánico Nacional Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC) Universidad Agroforestal Fernando Arturo de Meriño (UAFAM) Programa de Etnobotánica del Proyecto Herbarios aliados internacionales (Harvard, NYBG, UASD)
¿Cómo puede colaborar el público?
Donando semillas con procedencia identificada Participando en talleres comunitarios Ofreciendo espacios para microviveros Apoyando con herramientas, insumos o voluntariado
🌱 BANCO DE SEMILLAS DEL CORREDOR –
1. Objetivos del Banco de Semillas
El Banco de Semillas del Corredor Jarabacoa–Constanza–Valle Nuevo tiene como objetivos principales:
Preservar la diversidad genética de especies nativas y endémicas. Garantizar disponibilidad de semillas para proyectos de restauración ecológica. Apoyar investigación botánica, forestal y ecológica. Documentar y proteger especies amenazadas por incendios, agricultura y cambio climático. Crear un archivo vivo para futuras generaciones y estudios universitarios.
2. ¿Cómo funciona el Banco de Semillas?
El proceso sigue estándares científicos utilizados en herbarios y bancos internacionales:
a) Recolección
Semillas obtenidas en campo siguiendo protocolos éticos. Registro de coordenadas, altitud, ecosistema y estado de la planta madre.
Eliminación de restos vegetales. Secado controlado para evitar hongos. Clasificación por tamaño, viabilidad y madurez.
b) Limpieza y preparación
c) Almacenamiento
Conservación en frascos herméticos o sobres especiales. Temperaturas frías para aumentar longevidad. Registro digital de lote, especie, ubicación y características fecha.
d) Base de datos
Cada semilla recibe un código único. Información accesible para universidades y colaboradores.
3. Especies prioritarias del corredor
(Puedes expandir esta lista más adelante)
Pinares y alta montaña
Pinus occidentalis (Pino criollo) Hypericum jamaicense Myrcia splendens
Bosque nublado
Magnolia pallescens Ocotea spp. Prestoea montana (Palma de sierra)
Plantas medicinales y culturales
Satureja micrantha (Orégano de montaña) Mikania micrantha (Bejuco) Baccharis myriocephala
Especies en peligro o sensibles
Árboles de altura Arbustos endémicos Hierbas de zonas húmedas y sombrías
4. Colaboradores científicos
El Banco de Semillas trabaja en coordinación con:
Jardín Botánico Nacional Dr. Rafael M. Moscoso Universidad Agroforestal Fernando Arturo de Meriño (UAFAM) Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC) Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM) Istemarena Harvard University Herbaria New York Botanical Garden (NYBG) Investigadores independientes y comunidades locales
Estas alianzas fortalecen los estándares académicos, la precisión taxonómica y los protocolos de conservación.
5. Cómo colaborar
El proyecto recibe apoyo en varias modalidades:
Voluntariado
Recolección acompañada por botánicos. Limpieza y clasificación de semillas.
Escuelas y universidades
Programas de servicio comunitario. Prácticas, pasantías y proyectos de investigación.
Donaciones
Apoyo económico para equipos de secado, refrigeración y almacenamiento. Donación de frascos, materiales o infraestructura.
Viveros y agricultores
Intercambio de semillas nativas. Participación en restauración ecológica.
6. Versión corta (para divulgación rápida)
El Banco de Semillas del Corredor Jarabacoa–Constanza–Valle Nuevo preserva, estudia y multiplica la biodiversidad nativa de la Cordillera Central. Su misión es garantizar la disponibilidad de semillas para restauración ecológica, investigación y educación, trabajando de la mano con universidades, herbarios y comunidades.